METALITERATURA

Revista de literatura

Punto de fuga

8/18/2016 Textos

Eduardo Escalante Gómez, nacido en Antofagasta (Chile, 1942). Escritor e investigador, magister  en Ciencias Sociales (Universidad de Gales, Gran Bretaña). Ha publicado poemas en España, Argentina, Chile, Estados Unidos, Dinamarca. Forma parte de la red mundial El Poder de la Palabra (entre otras). Como investigador ha publicado artículos científicos en España, México, Nicaragua, Colombia, Perú, Chile, Argentina. En Amazon publicó su poemario Caminando la existencia con la voz.

 

 
Por:   Escalante Gomez Eduardo

Hojas que caen en silencio

las desprende el malestar del viento

y no es otoño. Una certeza más del universo.

Simplemente no encontró el nombre que buscaba

la fotografía vieja no le sirvió

sabe muy bien como cocinar a la naturaleza.

La fugacidad acompaña a la pena

su sombra la hace larga en invierno

se reza el rosario largas lunas

y el tiempo gira en redondo

no deja fuera destrozos

la soledad como todo en el universo

es geométrica, en algún vértice

hay un ángel que giña el ojo de arriba

sabe de los antojos de los egos

que generan tanta trifulca

nunca se esconde y sabe que

tarde o temprano se termina clavado en un cactus

y volvemos a condición de barro

aunque cuerpo de acero creemos.

Fue ese día que quise retocar un esbozo de estrellas

que imaginé mirando la palma de una niña.

Subí esa escalinata,
(que no va al cielo)
volviendo del mundo de las desilusiones

del olor gris del desencanto
Refugio de siempre espera, espera, espera.
El rostro cambia, los artefactos del desgano

quedan sin batería,
antes que la puerta se abra,
el corazón late más adentro.
Un ruido rasga la noche,
sacudí con fuerza el desalojo.
como el insecto que deshace
su propio cuerpo. 

Un furor se diluyó en mi vientre,

el rictus de la boca volvió a su punto originario

ya no se muerden los labios.
Que le hace ya la lluvia al invierno.
La pulsión de la tristeza
se convierte y siembra flores
en el desierto. Vuelve la saliva,

los clavos ya no violan la alegría.

Sigo agarrado a una piedra que revela.

Vivo de mi fuego y lleno el vacío

 

(prefiero vida a detrimento

aunque sé que el miedo

es la espalda de mi oficio)

 

Morir dentro de un poema

es la única dirección que vale la pena resucitar.

 

 

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