METALITERATURA

Beca Creación 2021. Fondo Nacional de las Artes 2021.



Una vida en otra parte de Sebastián Suñé por Ana Abregú

3/27/2024 En escena

Lucrecia y hermano, dipolos que orbitan entre sí, tiempos y circunstancias diferentes. Obra sobre el amor fraternal, el recuerdo y nostalgia. Dirección de Rodrigo Rivero en el Teatro del Pueblo.

“El virus no tiene nombre todavía, pero el efecto sí: asexualidad. Que significa olvido de, desinterés por, rechazo a, repugnancia de, desconcierto ante, terror de… la vida sexual. Un invierno largo, con tempestades de nieve que batieron récords”

“Asexualidad” en Estertores de una década, Nueva York ’78.

Manuel Puig

 

Por:   Abregú Ana
 

Lucrecia y hermano, dipolos que orbitan entre sí, tiempos y circunstancias diferentes. Obra sobre el amor fraternal, el recuerdo y nostalgia. Dirección de Rodrigo Rivero en el Teatro del Pueblo.

 

 

“El virus no tiene nombre todavía, pero el efecto sí: asexualidad. Que significa olvido de, desinterés por, rechazo a, repugnancia de, desconcierto ante, terror de… la vida sexual. Un invierno largo, con tempestades de nieve que batieron récords”

“Asexualidad” en Estertores de una década, Nueva York ’78.

 

Manuel Puig

Por Ana Abregú.

 

Presente y pasado estructura en simultánea, Lucrecia (Viviana Suraniti, María Lourdes Varela) dialoga con Primi (extraordinaria caracterización de Lara Singer) sucesos de su juventud con el hermano, Muni (Eloy Rossen), quién se ha ido del pueblo, un poco por huir de la discriminación en la provincia –otro poco porque la familia objeta su condición–, para cambiar por otras persecuciones en la Capital.

Son los ochenta, hay moda de usar cognomentos – renombre que se adquiere por virtudes o defectos–, el afecto y la época se revela en la elección de nombres; es también la cosecha de Manuel Puig, con Boquitas pintadas, El beso de la mujer araña, fuentes de la cual abreva esta obra; literatura de vanguardia que producía un encuentro entre el lenguaje común, de la calle, y la manera de contar. Mientras para Puig la escritura crea el escenario, visual, cercano; ya estamos en el escenario, en el melodrama de un tiempo después y la reproducción del tiempo anterior en el mismo instante.

Las voces de la época son el dispositivo de sentido, citas, ese saber popular que tranquiliza y establece un compromiso con la realidad, proceso de arquitectura de la palabra con que se construyen las frases hechas y la vida en concordancia con el saber popular, o el proceso de desarmar los dispositivos de representación directa de la experiencia para desplazarse hacia la representación de discursos, proponiendo la distancia irónica con que se disimula la tristeza; Lucrecia, en su juventud, iconoclasta, enfrenta normas y modelos, y viaja eventualmente a visitar al hermano que vive con Arnaldo, o Mileidy (Lalo Moro).

Mileidy, un vocablo que tiene su reflejo en el modelo de mujer, lady, dama, espejo extranjero de la femineidad, que inundaban las revistas. Se muestra la tapa de la revista Siete días de 1984, con título importante, casi cubriendo la tapa: “los riesgos de ser homosexual en Argentina”, Carlos Jáuregui, en donde en el borde superior, en letras más pequeñas –menos importante y lateral–: “¿Sabe usted cual es la fortuna de Isabel Perón?” con intención de escándalo en pos de ventas y contribución de los medios en sembrar intranquilidad y desprecio–. Estos elementos conforman un conjunto, adyacente con la pila de libros en el presente, debajo de la mesa del teléfono, desde lejos y antes que comenzara la obra, me pareció el lomo de un libro, por color, tamaño, formato de letra: El beso de la mujer araña, el hecho que se mencionara en la obra, me encajó con la impresión –tuve la oportunidad de acercarme y espiar los libros. El escritor rondaba mis pensamientos durante la obra –cuando la vayan a ver, tendrán la misión de averiguar si se confirma.

Los dobles se revelan en las edades de Lucrecia, joven y mayor; Muni, el que es y quien no quiere ser, el que otros quieren que sea; Armaldo y Mileidy, su personaje Queer, Crossdresser, se expresa en el género contrario al que ha nacido sin que esté directamente relacionado con tu identidad ni orientación sexual, transita de un género a otro. Mención especial para “la” Primi –el artículo antepuesto al nombre, propio del registro de habla del interior–, cuya escucha representa una perspectiva que parece restrictiva por su condición, pero evaluativa en pequeños comentarios acertados que producen un salto en la atención, y quizás humor, disfrazado de ironía, tan parecido a verdades que conforman breves síntomas ideológicos, un punto de vista paradójico que coloca los diálogos en perspectivas sorprendentes. Hay un procedimiento en la dicción, la voz de cada personaje y Primi, como los otros, son en sí mismos sus propios relatores –guión de Sebastián Suñé.

El diálogo, recorre un camino desde las perspectivas de edades y situaciones sin ignorarse entre sí: en la escena del pasado, observan y comparten con gestos el relato del futuro, al igual que desde el futuro prestan atención el pasado; y finalmente, el actual, hasta la ruptura de cuarta pared; se reconoce en el cambio que la plática resulta insuficiente, los personajes le hablan a la platea; hay un poder liberado, el aquí y ahora, el dolor y la denuncia respecto a la falta de sensibilidad social, el mundo de la homosexualidad y el SIDA, a la que por eufemismo despreciativo denominaron “peste rosa”; conforman el estereotipo de vidas orilladas.

Muni es peluquero, actividad con la que se siente auténtico y le permite desarrollar el gusto por lo femenino; Muni: eme, la letra amable, amorosa, y uni, de único, universal –especulación personal–. Muni, Primi, palabras apretadas, con las que se expresan la ternura y el afecto y denominan a personas con características peculiares, hay un mensaje en ello, alegorías sobre los individuos no normados.

El escenario se compone de pelucas con sus soportes de bustos, las típicas revistas y mobiliario, collage de posters en la pared; elementos en dos épocas, en los 80 y en la actualidad.

En el tiempo presente se está preparando ensalada de frutas, y apenas se pela una naranja algo inunda la platea con el olor; potente como elemento de ambiente, el olfato, esa particular dimensión que detona recuerdos y promueve el relato.

 El procedimiento es como de folletín –palabra cara a la literatura de Puig–: saltar del relato a la escena –salto temporal–, que deja subyacente la hipocresía de lo colectivo para centrarse en el drama particular de los personajes, la enfermedad, los valores de la sociedad que reconoce el peligro y el problema de todos –y no solamente de homosexuales– y comienza a reaccionar, y no precisamente para apoyar, sino para rechazar, discriminar, aislar.

También teatro de educación: hay besos, abrazos, cercanía, un modo de exhibir que el peligro no era –no es– el amor, sino la ignorancia.

Las máscaras del fingimiento, opresión y soledad son sensaciones que sobrevuelan, seres marginados expuestos a la gravitación de una sociedad cruel.

Mi gusto por los detalles me hicieron notar minucias: suena el teléfono y Lucrecia atiende con tal sincronización que el timbre se interrumpe exacto en el momento que ella levanta el teléfono. Los dispositivos telefónicos, correspondientes a los años adecuados, así como vestuario y peinados nos ubican en los años y permite establecer referentes culturales, históricos.

El comentario sobre el peine con pelos y migas dentro de una cartera de cuero, refiere a un estatus: cartera de cuero, un lujo.

El diseño del guante de Mileidy, las uñas redondeadas y rojas –actualmente cuadradas o, si redondas, con fantasías y arte–; los guantes largos, imitación de las divas que refieren a la época, el grotesco; la preferencia musical; el máximo ídolo: Freddie Mercury, Queen. En Lucre se reconoce las influencias de su juventud, en Primi las propias.

El pelo, elemento que circula por la obra con su propio guión.

Reconstrucción de una época, sin golpes bajos, no se oculta lo que pasa y pasará, ni las circunstancias de los personajes que directa o indirectamente transforman las vidas moldeados por la incomprensión y la incapacidad de atender las dificultades y que el amor, de diferentes maneras, trata de neutralizar.

Lara Singer (Primi), me produjo una admiración más allá de lo que puedo expresar; así como la representación misma de lo entrañable en Viviana Suraniti, en las expresiones de su cara –iluminación cómplice–; la naturalidad sin excesos de Eloy Rossen y por el contrario, los excesos de Lalo Moro. Cuidada dirección de Rodrigo Rivero.

 

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FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

 

Autoría: Sebastián Suñé

Actúan: Lalo Moro, Eloy Rossen, Lara Singer, Viviana Suraniti, María Lourdes Varela

Vestuario: sofia guerra, Jimena Pascuali

Escenografía: Rocio Lezaola

Pelucas: Florencia Moyano

Diseño de luces: Rodrigo Rivero

Música original: Tomas Barrios

Diseño gráfico: Federico Iuffrida

Asistencia de dirección: Belén Inglesini

Community Manager: Sebastian Tornamira

Producción: Santa Mole Producciones, Belén Inglesini, Rodrigo Rivero

Dirección: Rodrigo Rivero

Duración: 60 minutos

Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

 

TEATRO DEL PUEBLO

Lavalle 3636 (mapa)

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 75421752

Web: http://www.teatrodelpueblo.com.ar

Entradas desde: $ 7.000,00 - Viernes - 22:30 hs - Hasta el 26/04/2024

 





Ana Abregú.

www.metaliteratura.com.ar

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